Alguien especial te dedica una canción que durante un tiempo nunca paras de escuchar y siempre que la escuchas te acordarás de esa persona. Y llega un momento en el que dicha persona se aleja de ti, dejando un vacío que jamás llenó, pero sientes su ausencia como si alguna vez hubieras compartido más que una canción con ella.
Y un día, te metes en la ducha. 106 canciones en el reproductor, programado en aleatorio. Y justo, suena esa canción. La canción más inoportuna, en el momento más inoportuno.
Entonces, miles de recuerdos, por qués y condicionales te inundan la cabeza, y tus lágrimas se camuflan con el agua que cae de la ducha, mientras la canción suena, y esa persona es totalmente ajena de lo que está provocando en ti esa melodía, que un día ella te mandó en forma de video de YouTube.
No sé si sabéis de que os hablo y preferiría que no lo supieráis.
No hay comentarios:
Publicar un comentario