No importa lo que la letra diga, lo estúpida que sea o que no te guste, pero basta que suene en ese momento para que te recuerde a ese instante, y quede guardada para siempre en tu memoria, en tu PC y la lleves en tu reproductor.
Es por eso que, muchas veces, lo que te hace llorar o sonreir no son las canciones, si no los cuerdos que te vienen al escucharlas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario